El primer chapero del mundo en aceptar Bitcoins

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Ayer me tiré a un tipo extraño. Y sí, digo “me tiré” porque me lo tiré. Hace poco he añadido a mis servicios follarme a tíos y no solo comerla. Ahora soy activo según se dice. Lo de que el tío era extraño… puffff, un paranoico. No me quería dar su dirección por el chat ni quería usar skype. Tuve que darle mi teléfono para que me llamara con número oculto. Pero el tío va y hace dos llamadas. Una para decirme el número y el piso y otra para decirme la calle.

El caso es que me lo follé dos veces. No porque yo quisiera sino porque la primera me corrí muy rápido y me sentía mal. Menos mal que yo cuando me corro no se me baja y puedo seguir ahí dale que te pego.

Lo bueno viene cuando terminamos de follar y el tío me dice que no tiene pasta encima. No te jode… encima que le iba a cobrar una buena tarifa porque no me quiso decir a qué se dedicaba… Le dije que le acompañaba al cajero y que me lo diera. Pues no, porque resulta que él no usaba tarjetas de crédito. Dice que así le espían los bancos y VISA y nosequién, que pasara mañana por la mañana después de que fuera al banco y me lo daba. Y bueno, yo me fio normalmente de la gente, hasta de la que es así de extraña… pero debí de poner cara rara porque me dijo… “bueno, o si quieres te pago en bitcoins”.

Ay, “bitcoins”, ¿y eso que será?. Con lo curioso que soy yo tuve que preguntarle. En resumen: es una moneda virtual y electrónica que se basa en cosas muy complicadas de criptografía que solo unos pocos pueden entender. Las ventajas de esta moneda son que no está controlada por ningún gobierno ni institución y puede usarse de forma anónima. Cada persona que quiera se puede crear una cartera (bitcoin wallet) donde guardar sus monedas virtuales. Esta cartera tiene una dirección con la que hacer transacciones. Todas las transacciones son públicas y cualquiera las puede ver, así que el anonimato consiste en mantener la dirección de la cartera oculta. Además uno se puede crear tantas carteras como quiera.

La idea esta de una moneda que no esté controlada por gentuza como el FMI, el Banco Central Europeo y demás me gusta mucho. Una moneda del pueblo y para el pueblo. Pero… ¿y quien cojones va a pagar impuestos? Si a la gente le pagan su salario en bitcoins… ¿Cómo va a saber Hacienda que un señor ha cobrado tanto? Me imagino que si la empresa lo declara no debería haber ningún problema… pero la cantidad de dinero negro que habría por ahí con tiendas no declarando los ingresos haría que tuviéramos un estado con menos ingresos y menos posibilidades de ayudar a los más desfavorecidos.

En cualquier caso como yo de momento no pago impuesto (me quiero dar de alta como autónomo y pagarlos, pero estoy teniendo problemas para encontrar el epígrafe de trabajador sexual) decidí aceptar y ahora tengo en mi cartera 0.56 flamantes bitcoins. Es posible que sea el primer chapero del mundo en aceptar bitcoins. Por cierto, si alguien quiere contratar mis servicios en forma de pre-pago (¡como los móviles!) esta es la dirección de mi cartera: 19NV LEds oG8Q Dj41 HCrrUnpe 2vUN cRYj s4

Ahora a ver dónde encuentro yo algún lugar donde poder pagar con ellas.

Capitalismo y sexo

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Hoy me voy a poner un poco filosófico. A mi entender en este mundo capitalista hay tres maneras de vender las cosas.

La primera es cuando el gran capital vende al proletario. Como el proletariado siempre es la clase más numerosa estas ventas están deshumanizadas. Un supermercado Día con todos los productos amontonados, una tienda de H&M donde los dependientes no solo pasan de ti sino que hasta desconfían cuando vas a los probadores, etc…

La segunda es cuando se vende a los grandes ricos. Esas tiendas pijas donde los dependientes saludan con una sonrisa falsa y adulan forzadamente a sus clientes. Como la escena esa de Pretty Woman donde Richard Gere le dice a la dependienta que van a gastarse una cantidad insultante de dinero y quiere que les hagan la pelota.

Por último están esas tiendas donde el vendedor es como el propio artesano que se nota que ama el producto que hace o vende. Es el dependiente que está feliz porque te intereses o quieras comprar sus cosas. Alguien que nunca te va a intentar vender lo que no quieres. Yo procuro comprar solo en este tipo de tiendas, me hace más feliz.

Yo creo que con el sexo y con los chaperos pasa lo mismo.

Están esos chaperos de bajo coste a los que no les importa una mierda su cliente. Ellos van allí a cobrar su miseria e intentan que se corra lo antes posible, pasar pronto el trámite de la maquinaria capitalista.

Luego están esos chaperos de lujo que se llaman a sí mismo escorts. Cobran tarifas por horas porque su tiempo es importantísimo. Presumen de ser muy profesionales mientras adulan a su cliente hasta lo vergonzoso mientras por dentro les dan asco.

Finalmente están  los artesanos del sexo. Mejor hablo en primera persona porque yo me considero de este último grupo. Yo amo lo que hago (comer pollas) y me encanta que la otra persona lo disfrute. Y llamadme ñoño o lo que queráis, pero cuando yo amo algo (comer pollas) y la otra persona ama también ese algo (que yo le coma la polla) establezco un lazo de unión con esa persona; los dos estamos disfrutando lo mismo. Si alguien quiere que yo le coma la polla me sale de dentro tratarlo con respeto y complicidad. Y como soy una persona muy empática a todo el mundo le encuentro algo bueno que me gusta y lo disfruto. Yo creo que hasta si le comiera la polla a Bárcenas le encontraría un lado bueno. Esa complicidad es la clave. Que la otra persona sienta que la aprecias, que no es un puto cliente (bueno, un cliente de un puto) sino que hay algo de amistad. Que al final le cobras porque tienes que cobrarle, pero que es alguien que te cae bien, alguien especial y con el que estás a gusto. Que terminas de follar y no tienes ganas de irte, sino de estar más rato charlando. Que ese besito de despedida diciendo que te ha encantado y que lo has pasado genial es sincero. Creo que todos necesitamos sentirnos especiales, y la gente que tiene que (o quiere) pagar por el sexo más. Os parecerá una tontería, pero creo que que un chapero mande un mensajito a un cliente-amigo diciendo que qué tal, que se has acordado de él y le mande besitos es algo que saca una sonrisa.

 

Eurovegas: putas y chaperos

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Hoy he estado en una asamblea donde se han discutido las acciones ciudadanas a tomar contra la construcción de Eurovegas en Madrid. La discusión ha estado muy interesante: unos se oponían radicalmente pero otros comentaban que en un país con el paro que tenemos no puede rechazar inversiones que crearán miles de puestos de trabajo ya sea en la construcción, camareros, crupieres y demás. Ahí ha sido cuando me he puesto yo a pensar. La gente que visite Eurovegas a parte de alcohol, juego y rock and roll van a querer sexo, o sea, putas y chaperos.

Yo sé cómo funciona el mundo capitalista y pronto habrá quien quiera controlar el mercado del sexo al por mayor. Al fin y al cabo la mafia es una de las máximas expresiones del capitalismo. ¿Y qué podemos hacer nosotros para evitar esto? Pues asociarnos. Mi idea es formar una cooperativa de chaperos (yo de putas no sé nada) que puedan dar una respuesta organizada a los intentos de que una mafia establezca su monopolio.

Mi idea es que todos los miembros destinen una porcentaje de sus ingresos a la cooperativa que se encargará de:

  • Proveer de una infraestructura de contacto para que los ejecutivos que nos visiten puedan solicitar los servicios de un chapero de su gusto a través del móvil o de internet.
  • Ofrecer un sistema de pago mediante tarjeta de crédito (ya sabemos que esta gente se va a dejar todo en los casino y van a tener que tirar de tarjeta).
  • Seguridad. Por si hay algún problema con algún cliente contaremos con una estructura de seguridad no violenta. Hay muchas formas de que un cliente pague sin tener que recurrir a la violencia.
  • Cobertura sanitaria. Puesto que nuestra labor no está regulada legalmente nuestros miembros no tendrán cobertura de la seguridad social gracias a la señora Merkel, los hombres de negro y el tito Rajoy (así es como le llamaba un compañero) y tendremos que proporcionar nosotros esa asistencia así como un seguro por baja laboral y gonorreas.
  • Dar cursos de formación. Porque a siempre se puede aprender a mamar mejor.

¿Qué les parece la idea? ¿No es bonito pensar que entre todos unidos podemos impedir que un par de capitalistas despiadados se llenen los bolsillos con el sudor de nuestra frente y las agujetas de nuestra boca?

 

Mamadas y música

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Me encanta la música. Flipo cuando la escucho, sobre todo en directo. Por eso me corroe una envidia sana cada vez que estoy en un concierto en una casa okupa y veo a los músicos crear esa magia que solo la música puede conseguir. Por cómo improvisan, por cómo sintonizan con el público y por cómo las niñas les miran embobados. Yo siempre he querido saber tocar un instrumento, preferentemente la guitarra y llevarla siempre conmigo y poder tocar en cualquier placita con un grupo de amigos, cantarles cancioncillas a las niñas y, en fin, disfrutar. Pero mis padres nunca me apuntaron a la escuela de música ni me compraron una jodida guitarra.

A veces la suerte le sonríe a uno y eso es lo que me ha pasado a mí este verano. Hace unos 15 días fui a chupársela a uno que me dijo que era profesor. Eso son 15 euros, porque a los funcionarios los están machacando y yo siempre he admirado mucho a los profesores por la labor tan importante que hacen en nuestra sociedad. Me planté en su piso, una buhardilla por Huertas y le hice una buena mamada en el sofá mientras él me acariciaba el pelo (que es una cosa que me gusta mucho). Yo sabía que le estaba gustando mucho porque se le escapaba una lagrimilla por el ojo izquierdo (mientras mamaba lo pensaba: ¿entenderán los ojos de política?). El caso es que al terminar me senté en el sofá con él un rato y nos pusimos a charlar y … ¡sorpresa!: era profesor de guitarra. Yo que no me corto un pelo le dije que me tocara algo. Vi que se le encendieron los ojos (supongo que a todos los músicos les gusta tener su público) y me dijo: “mira, como me has hecho la mejor mamada de mi vida, además de pagarte, quiero compensarte de algún modo. Me encantaría chupártela yo para que tú te corrieras, pero es que lo hago fatal y no te iba a gustar, así que lo que voy a hacer es tocarte algunas canciones mientras te pajeas para que te corras musicalmente”. Y joder, menuda situación. Él estaba aún desnudo, yo me quité toda la ropa empecé a pajearme mientras él empezaba con los primeros acordes. Creo que fue la mejor paja de mi vida: el tío iba enlazando canciones de manera increíble y yo la tenía durísima. Después de unos cuantos minutos me corrí de manera espectacular justo con el final de una canción. Ya estábamos los dos corridos, tirados en el sofá cuando me dijo: “me he estado fijando y eres muy musical. Has estado pajeándote al ritmo de cada canción. Tienes mucho arte, deberías ser músico”. Y no sé exactamente cómo se nos ocurrió una maravillosa idea: él había dicho que no sabía comerla bien y que le encantaría saber hacerlo y yo no sabía tocar la guitarra y me encantaría hacerlo. Así firmamos un acuerdo: yo le enseñaría a hacer las mejores mamadas del mundo y el me enseñaría a tocar la guitarra.
Desde ese día me paso todas las tarde pos su casa, a eso de las 7, y estamos una hora de mamadas y una hora de guitarra. Yo se la chupo un rato a él mientras le explico para que preste atención y luego él me la va chupando a mí y le voy corrigiendo. Vaya progresos está haciendo y lo bien que nos lo pasamos. Yo también estoy progresando con la guitarra y ya soy capaz de tocar bastantes canciones facilitas con todos sus acordes. Un día le dije que una de las cosas más importantes de las mamadas era conocer a tu público: saber como le gusta que se la chupen (cada persona es un mundo), ir probando hasta dar con la técnica que más disfruta, exactamente igual que el secreto para conquistar con la música: escuchar a tu oyente e ir modelando tus canciones para él. Así que si solo me la chupaba a mi y si yo solo tocaba para él íbamos a estar incompletos los dos en nuestra formación. Por eso me traje a un amigo chapero de lujo (escort profesional dice él) que conocí en un trío (tengo pendiente escribir la historia de cómo lo conocía porque es genial) para que también se la chupara a él y para que yo tocara la guitarra para él. Como mi amigo es muy divertido él no solo se ha apuntado a comérsela (gratis) a mi profesor particular sino también a tocar los bongos en unos conciertillos improvisados que nos montamos.

Qué bien me lo estoy pasando este verano y qué de provecho está siendo.

Aprendiendo inglés

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Me hace ilusión pensar que hay gente por aquí, en estos mundos virtuales que se haya preguntado ¿dónde se habrá metido Dani?. Pues en Australia. Aprendiendo inglés. Porque en esta vida hay que saber de todo un poco y viendo como está el panorama en España, con tanta gente sin dinero para pagar la luz, como para estar pagando mamadas (aunque el rollo ese de mamarla con velitas a mí me gusta mucho).

De todos modos a mi nunca se me habría ocurrido irme a Australia a aprender inglés, ha sido todo cosa de un cliente. Yo no me lo creía. Me vino a recoger su chófer (porque este cliente es un señor importante) como siempre a Atocha. Ya en su casa yo pensaba que querría lo de siempre, una mamadita mientras entre gemidillos me decía cosas incomprensibles como “toma garzón garzón, chúpate esa”. Pero no. Me dijo que como yo me había portado muy bien con él quería hacer algo por mí, y qué mejor que preocuparse por mi futuro y apuntarme a un curso de inglés. Yo solo de pensar en ir a una academia me daba una pereza increíble, pero no, me dijo que lo mejor para aprender inglés era ir a vivir al propio país, así que me pagaba el viaje y la estancia en Australia. ¿Y por qué Australia y no Inglaterra o Irlanda que está más cerca y le iba a salir más barato? Yo me lo olí todo en seguida: este estaba casado o algo y la mujer estaba empezando a sospechar y me quería tener lejos un tiempo. Y claro, siendo alguien tan importante eso no se podía saber. Además empezó a hacer recuento de todos los viajes que habíamos hecho, sobre todo a Marbella, y viendo en qué hoteles habíamos estado y las cenas esas medio románticas que tuvimos (no veas que lujazo de restaurantes) mientras le decía al chófer, “las cintas de seguridad, encárgate tú”. Aquello parecía casi una peli de espías. Menuda pájara debe ser la mujer.

Tampoco era necesario que me mandara a Australia, yo soy un tío serio y profesional, y ni por todos los euros del mundo iba a ir a contarle a ninguna tele ni nada las cosas que hacíamos. Pero bueno, las oportunidades que se le presentan a uno en la vida hay que aprovecharlas, así que acepté.

Y Australia… Australia está muy bien, es muy bonita, y los kanguros los koalas molan un montón. Pero los australianos son gente un poco rara y la cerveza sabe distinta. No sé si tiene algo que ver eso de que el agua del lavabo gira para el otro lado al irse. De trabajar nada de nada. Ya me lo dejaron clarito en el control de inmigración: yo iba allí de turista y estudiante a hacer un curso de inglés, que ni se me ocurriera ponerme a trabajar o me metían en la cárcel. Así que me he centré en ir a la academia de inglés. El curso se me acabó hace ya un par de semanas, pero mi pagador me dijo que me quedara un poco más, que aprovechara ya que estaba allí. Y bueno, como el pagaba… me apunté a un cursillo de surf. Eso si que es una maravilla. Pero ya estaba un poco cansado de tanta agua y de la cerveza aquella, así que cuando este me mandó un mail diciendo que me había sacado un billete para volver a Madrid el jueves me alegré. Echaba de menos Madrid. Y trabajar en vez de estar todo el día a la bartola.

Los tíos la comemos mejor

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A este reflexión he tardado yo en llegar. Creo que ya tenía yo una intuición sobre esto, pero fue ayer cuando se me encendió la luz.

Había quedado por el chat yo con un tío de 27 años que insistió mucho en si era discreto. Yo lo de la discreción nunca lo he entendido. ¿Qué es ser discreto? ¿Que le coma la polla sin que nadie se entere? Hombre, pues mientras lo haga en su casa no creo que nadie se vaya a enterar. ¿Que cuando entre al portal le diga al portero (sí, este era tan pijo que vivía en un edificio con portero) que voy a comérsela al del quinto?. En fin, parece que el tío era un actor famoso o algo y no quería que nadie se enterara. Creo que cuando le dije que ni idea, que yo no veía la tele se animó al final a quedar. Eran 50 euros porque se la comiera. El mundo de la farándula paga bien.

Fui a su casa y empezó a contarme que tenía novia pero le gustaba más como la comíamos los tíos. Lo divertido es que todo esto me lo decía ¡mientras se la estaba comiendo!. Me pone un poco nervioso que la gente hable en estas cosas pero al menos tenía una voz muy bonita, mucho más que la polla que era más bien fea. También me dijo que si no quería pajearme yo mientras se la comía y, la verdad, como la tenía bien dura me la saqué y empecé a pajearme. Me quitó la camiseta y empezó a decirme que qué bien la comía y que menudo pollón tan bonito tenía.

Tú también tienes piba, ¿verdad?. Si es que a mi me pasa lo mismo, me gusta las tías pero es que los tíos la comemos mejor. ¿A ti te la come tu novia? Seguro que yo te la como mejor. ¿Quieres que te la coma?”

Y mira, yo estaba tan a gusto con mi paja pero pensé que si me la comía al menos se callaría, así que le dije que sí. Nos fuimos mejor a la cama e hicimos un 69 de tíos.

Joder el cabrón qué bien la comía. ¿Les enseñan a los actores esto en las clases que dan? Lo digo por si tienen que hacer escenas de sexo o algo. Qué placer, yo creo que se me escapaban gemidillos aún con su polla en mi boca. Y él estaba callado. Placer total. Cuando el tío se la metía hasta el fondo (¡joder qué garganta!) es que flipaba. Además que lo del 69 es un puto invento porque si a mi me apetece que me la coman despacito, pues la empiezo a comer despacito y el otro hace lo mismo. Estuvimos un buen rato y cuando estábamos a punto de corrernos nos tumbamos como el uno encima del otro pajeándonos mutuamente. Y el cabrón volvió a hablar: “qué bien la comes cabrón“. Yo no sabía qué decir pero la verdad es que puff, el la comía de lujo y dijé: “tú también cabrooooon“. Lo de cabrón así alargado lo digo porque justo en ese momento me corrí y le puse perdido de lefa y casi al instante se corrió el. Menuda fiesta parecía aquello. “Mierda se han manchado las sábanas, a ver cómo le explico a mi novia ahora que las he cambiado“. Ni recién corrido se callaba el cabrón.

Me llevé mis 50 euritos pactados y mientras iba de camino al metro iba pensando en todo esto. A mi las tías me la han comido poco (se ve que les da vergüenza): alguna regular y otras mal. Se ve que como ellas no tienen polla no saben realmente como nos gusta a los tíos que nos la coman. Y claro, yo les diría “más despacio”, “cuidado con los dientes”, “tranquila nena, que no es un chupachups”, “así, hasta el fondo” pero como a mi no me gusta hablar…

 

Un chapero en huelga

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Sé que tengo pendiente contar mi tarde con el profesor de instituto pero eso tendrá que esperar. Hoy he estado toda la tarde con Mar, la punki que me gusta, y hemos estado hablando de la huelga del jueves.

¿Cómo puede hacer huelga alguien que no trabaja? Y lo que es más interesante, ¿cómo puede hacer huelga un chapero o una puta por cuenta propia?. La cosa en mi caso es complicada, porque yo estoy dado de alta como autónomo, no cotizo a la seguridad social y no hago facturas. En mi caso hacer huelga en el sentido de “no trabajar” afectaría poco al sistema. Aún tengo pendiente decidir si soy antisistema o no, porque si al final lo soy debería empezar a cotizar y a hacer facturas. Tengo que pensarlo pero eso es otra historia.

El caso es que yo quiero quiero hacer huelga pero no me vale la forma tradicional. ¿Qué alternativas tengo?. Pues estas son unas cuantas que se me han ocurrido:

  • Irme a la puerta de El Corte Inglés con un cartel que diga: “Mamadas gratis“. El corte inglés está lleno de esquiroles, eso lo sabe todo el mundo, y de trabajadores amenazados y presionados por unos sindicatos que sí son mafiosos. Así que si me planto con ofreciendo mamadas gratis seguro que consigo que muchos clientes potenciales no vayan a comprar y prefieran la mamada. Sería como una huelga a la japonesa de trabajar mucho. Podría hasta hacerlo en los baños del mismo Corte Inglés para ahorrar paseos.
  • Quedar con gente que me diga que acaba de llegar de trabajar (putos esquiroles) ir a comérsela, decirles que no les ha salido gratis por ser tan majos pero luego llenar los buzones de su portal con papelitos que digan: “El de 2ºD contrata chaperos para que se la coman pero como la tiene tan pequeña ni le cobran”.
  • Pasearme en calzoncillos por las puertas de las tiendas más pijas de Serrano para ahuyentar a la clientela carca. Esto tengo que hablarlo con la comisión legal porque no estoy seguro de si me podrían detener o no por ir en calzoncillos por la calle… pero si la gente va en bañador… ¿por qué no voy a poder ir yo en calzoncillos? ¿acaso ellos se están bañando?
  • Comérsela a militantes del PP (seguro que abundan los casados que pagan chaperos) y morderles casi al final. Esta es un poco peligrosa porque me puedo llevar una hostia. Así que me aseguraré que sean chiquititos como Aznar.
  • Ir a comérsela a empresarios que hayan trabajado y justo cuando estén a punto de correrse, levantarme y decir que me acabo de poner en huelga, que es mi derecho y que me paguen solo la parte de mi jornada en la que he trabajado.
  • Madrugar mucho para ir a comérsela a gente que tenga pensado ir a trabajar y pasarme todo el rato comiéndosela para que falten al trabajo. Esta es otra versión de huelga japonesa… no sé yo…
  • Ir a comérsela a algún funcionario en su despacho y luego denunciarlo por absentismo laboral el rato que se la estaba comiendo. ¡Haber hecho huelga y te la comía en tu casa, bonito!

¿Se os ocurre a vosotros alguna más? ¡Ponedla en los comentarios!

 

Oportunidad, éxito, móviles y twitter

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Esta mañana he ido al ciber a buscarme un trabajillo para el sábado y me he encontrado en el messenger al tío que me hizo este blog. En seguida he ido a su casa a comérsela.

Es un tío realmente majo y después de comérsela y eso hemos estado hablando. Me decía que ha mirado muchas veces su messenger a ver si estaba conectado porque le apetecía que se la comiera y que, en general, en esta vida la gente no tiene éxito solo por hacer bien las cosas sino sobre todo por aprovechar las oportunidades. Que yo estaba perdiendo muchas oportunidades siendo el tío que mejor la comía de Madrid (¡toma piropo, creo que se me volvió a poner dura cuando me lo dijo) muchas veces perdía la oportunidad de un buen cliente solo por no estar disponible. Que eso de no tener móvil era muy bonito y que me hacía muy libre pero que tenía que ser más listo. Podría tener un móvil solo para “trabajo” jeje y así mis clientes podrían repetir mucho más fácil. A mi la idea me gusta, porque ha habido muchos tíos a los que se la he comido que me han parecido super interesantes y majos y me gustaría repetir con ellos.

Así que lo que ha hecho el tío es darme un móvil “viejo” que él tenía, de esos modernos con internet para que mis clientes puedan contactar mejor conmigo. El me lo paga a cambio de una mamada mensual. Me parece un buen trato.

Luego hemos estado hablando de que se parte la polla con lo que escribo en el blog (pero no la tiene para nada partida, ¿eh?, ¡bien rectita que la tiene!) y que debería escribir más. Ha estado enseñándome las visitas que tengo y aunque a mi me parecen muchísimas (nunca pensé que mis historias interesaran a alguien en su sano juicio) él dicen que son pocas. Dice que tengo que publicitarme más y para eso me ha hecho un twitter. Se supone que es como un blog pero en que solo puedes escribir 140 carácteres. Como si escribieras un SMS al mundo entero. Bueno, al mundo no, porque solo los leen las personas que te siguen, los “followers”. A ver cómo funciona el experimento. De momento no tengo ningún follower, así que si estáis leyendo esto, ¡agregadme!

http://twitter.com/danichapero

Chapas en Marrakech

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¡Qué pasada el viaje a Marruecos! Aquello es increíble.

Pensaba al volver en el barco que había sido un viaje maravilloso y que tenía historias para contar a todos. Incluidos vosotros, los lectores de este blog, porque en Marrakech también ocurrieron historias de chaperos. Emocionado, cruzando el estrecho, me puse a escribir varias historias en un cuaderno que llevaba. Si ahora consigo entender mi letra os escribiré una de ellas.

Llegamos por la mañana a Marrakech. Es una ciudad preciosa, muy diferente a todo lo que estaba acostumbrado. Lo que más me asombró fue Djemaa el-Fna, la plaza principal. Es enorme, bulliciosa y bastante caótica. En seguida me enamoré de aquel lugar.

Por la tarde nos acoplamos a casa de unos tíos a fumar shisha (y lo que no es shisha) y a beber té. Mis colegas estaban super apalancados y a mí empezó a darme rabia desaprovechar una ciudad tan fantástica quedándonos ahí metidos en una casa. Así que me fui a dar una vuelta yo solo. Quería volver a Djemaa el-Fna. Estaba atardeciendo y la plaza lucía mucho más bonita aún. Me puse a recorrerla entre la gente sin ningún rumbo, solo observando y sintiendo su magia. Me llamó la atención mucho una cosa: las miradas. Todo el mundo se miraba mucho, como si lo único que hicieran en la plaza era mirar a la gente. Miradas fijas y descaradas. Yo también miraba, pero de una manera más tímida y oculta. Y mucha gente sola. Chicos marroquíes solos mirando y turistas solos mirando. Al principio pensaba que era paranoia mía, pero no, aquellas miradas iban buscando algo. ¿Serían todos chaperos y clientes? Solo había una forma de averiguarlo: entrando a ese juego y mirando descaradamente.

Efectivamente eran clientes y chaperos. Al aire libre, sin esconderse. ¡Qué diferente es el mundo a veces! Los turistas se acercaban a los jóvenes con los que se habían estado mirando y empezaban a caminar junto a ellos, intentando entenderse con muy pocas palabras, y algunos, entonces, se alejaban de la plaza. ¿Pasaría yo, con mis ojos verdes y mi piel clara, por un joven marroquí? Con lo que me gusta a mi el mestizaje aquello me parecía una idea estupenda. No sé si pensarían que era marroquí o no, pero sí que me miraban mucho. Que estupendo poder elegir a los clientes con la vista y no como yo suelo hacer por un chat. ¡Sí que saben estos marroquís!.

Tras descartar a un par de tipos con el pelo blanco y pinta de alemanes (¡qué mal me cae Merkel!) me gustó un tipo alto con pinta de músico callejero francés. Lo miré bastante y por fin se acercó a caminar conmigo. Empezó a hablarme en francés, y yo que no tengo ni idea de franchute (aunque hago muy buenos franceses) hice como que no entendía: non, non, pas, pas. Me divertía la idea de hacerme pasar por otro y intentar comunicarnos solo con gestos. Como a mi me va la marcha se ve que la diversión me excitó un poco y casi sin darme cuenta la tenía durísima. Y claro, eso con los pantalones cortos que llevaba era un canteo. El francés en seguida se dio cuenta y me empezó a sonreír. Dejé que él dirigiera la marcha y poco a poco fuimos saliendo de la plaza.

Llegamos a un hotelito pijo. Le saludaron en la recepción y subimos directamente a su habitación. En ese momento me di cuenta de que si no podría hablar con él… ¿cómo explicarle que yo solo la chupaba? ¿Y si quería que me lo follara (con el asco que me da a mi eso) o lo que es peor, follarme él a mí?. Lo único que se me ocurrió fue pasar yo a a la acción directamente. Le agarré el paquete (y joder, menuda polla tenía) y lo empujé hacia la cama. Me puse de rodillas sobre él y empecé a sobarsela con los labios por encima de los pantalones. Ya era mío. Estuve un buen rato sobándosela y luego le bajé los pantalones y los calzoncillos y empecé a comérsela con dificultad porque era imposible que eso me cupiera entero en la boca. Al rato noté que el estaba intentando llegar a mi paquete, y joder, con lo caliente que estaba ya me venía bien que me la menearan un poco, así que cambié de postura, me metió la mano por dentro de los pantalones y empezó a pajearme. De un modo un poco brusco me tumbó de lado en la cama, me quitó los pantalones y los calzoncillos y … ¡se puso a comérmela mientras yo se la comía a él! ¡un 69 entre dos tío! ¡guau!. Me estaba molando todo ese rollo hasta que el tipo empezó a buscar con su mano mi culo. A mi que me agarren el culo me gusta, pero otra cosa es ya meter cosas ahí, eso sí que no. Pero claro, no le podía decir nada sin descubrir el engaño, así que lo único que podía hacer era moverme un poco para que no llegara con el jodido dedo a mi ojete. Pero como me la estaba comiendo tan bien como que me costaba moverme… De repente me cambió de postura, muy rara yo seguía con mi cara en su polla pero me puso de rodillas con su cara en mi culo. Ese cabrón gabacho me quería meter el dedo sin que me enterara. Pues no, empecé a nota una cosa en mi culo pero era algo húmedo… ¡me estaba lamiendo el culo! Joder, qué susto y que sensación más extraña. Me quedé congelado pero tenía su polla en mi boca… así que no me quedó otra que seguir comiendo. En verdad lo estaba flipando… vosotros no sabéis (¿o sí, guarrones?) el gusto que da que una cosa suavecita como una lengua y húmeda juguetee por ahí. La cosa es que con tanto movimiento y ese gustazo yo notaba que me iba a correr… pero es que ni me estaba tocando la polla ni me podía mover… así que me corrí. Le llené al franchute de la lengua mágica toda la tripa de lefa. Como empecé a notar que ese le había puesto cachondísimo y que cada vez gemía más dejé de comersela para pajearle y que se corriera, porque yo no soy ningún cerdo. Y vaya si se corrió. Un puto surtidor parecía aquello. Como una de las fuentes esas de Versalles que salen en las postales.

Nos dimos una ducha juntos y al irme casi se me olvida que me tenía que pagar, me sacó un billete raro de esos marroquís, que yo no tenía ni idea de lo que era, pero seguro que era poco porque los franceses son unos tacaños, así que le puse carita de pena y me dió otro igual. Eso era otra cosa. Me fui contento a buscar a mis colegas.

Menudo descubrimiento eso de que te coman el culo. A ver cómo coño le explico yo a una tía que me gusta que me hagan eso.

La confesión

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Ayer domingo me desperté con antojo de bocadillo de calamares. Como el dinero del viaje a Marruecos no lo quiero gastar me fui al cíber a buscarme un cliente para pagarme el capricho. Encontré por el chat a un tipo de unos 40 años que no me quería decir en qué trabajaba pero me pagaba 20 euros por comérsela. Vivía al lado de Tirso y no tenía que coger el metro, así que para allí fui.

El piso olía a viejo, pero el tío no era viejo. Muy raro todo. Me llevó para un cuartito con todas las persianas cerradas y casi sin luz, pero yo pude ver que estaba lleno de libros. Sin decir nada se bajó unos pantalones de pana (¡con el calor que hace estos días!), se sacó el rabo (un rabo horrible, por cierto) y me dijo que se la comiera con una vocecilla que daba un poco de miedo. Ni una cama, ni un sofá ni nada, ahí de rodillas, tirado, ¡qué dura es la vida de chapero!. En fin. Yo me esmeré como siempre porque a los clientes hay que dejarlos satisfechos pero no podía sacarme de la cabeza, mientras comía polla, ese olor a viejo que me resultaba tan familiar. Después de un buen rato yo mamando el tío la sacó de mi boca, se pajeó un rato y entre susurros se corrio en toda mi cara. Sin avisar ni nada, claro que yo me lo olía (aunque yo estaba concentrado en el otro olor). La cosa es que justo cuando se me corrió en la cara tuve una ilumniación: ya sabía de qué era ese olor. Me levanté, y con la lefa chorreandome aún por la cara le dije muy serio:

- Ahora quiero que me confiese padre, porque acabo de pecar.

- ¿Qué?

- Pues eso, que esta casa huele a iglesia y se nota que usted es cura. Y yo soy un buen cristiano. Esto lo tengo que hacer para mantener a mi familia, dejé a mi novia preñada y aunque todos nos dijeron que abortara a nosotros eso nos parecía pecado. Siempre que me como una polla voy corriendo a una iglesia a confesarme,pero ahora que le tengo a usted aquí pues me podría confesar, ¿no?

- Estás loco hijo mío. Será mejor que te vayas. Toma, tus 20 euros.

Y me fui de allí mirando los crucifijos de la casa, pensando que ahora el puto cura iba a sentirse fatal y iba a tener unos remordimientos terribles. Que se joda. Anda que no lo pasaba yo mal con 13 años cada vez que me hacía una paja.

Iglesia 1, Dani 1. Y me fui a por mi bocata de calamares.